jueves 26 noviembre, 2020 - 7:24 am

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Los espumantes dulces naturales copan el mercado

Por Carlos Manzoni

La mayoría de las bodegas presentaron una variedad de este producto, con precios desde $ 40 hasta $80; la apuesta es desestacionalizar su consumo y captar a las mujeres y los jóvenes.

La dulzura gana terreno en el mundo de las burbujas y aviva una tendencia que comenzó hace dos años, pero que terminó por explotar en 2013: las principales bodegas del país lanzaron en los últimos meses sus espumantes dulces naturales, con el objetivo de desestacionalizar la categoría y captar nuevos consumidores, sobre todo entre los más jóvenes y las mujeres.

Con una mayor concentración de azúcar, lograda a partir de la cosecha tardía de las uvas, este producto se posiciona en la atractiva categoría de los espumosos, que creció 166% en la última década. Al partir desde cero, el segmento de dulces naturales creció a razón de 200% por año desde su aparición, hasta llegar a vender 5% de los 50 millones de botellas de espumantes que se vendieron en 2012, según datos de la industria.

Fernando Gouiran, director de comunicaciones de Moët Hennessy Argentina, dice que la categoría está en pañales, por lo que en los próximos cinco años no lanzarán nada más y se centrarán en posicionar su Chandon Delice. «Los objetivos que teníamos cuando lo lanzamos, hace un año y medio, eran descontracturar la categoría, lograr que no sólo se tomara espumante en los dos últimos meses del año y atraer nuevos consumidores», explica el ejecutivo.

De las cuatro marcas que podían encontrarse en las góndolas hace dos años (Deseado, de Familia Schroeder; Santa Florentina Dolce Malbec, Norton Cosecha Tardía y Lagarde Espumante Dulce Moscato Bianco), se pasó a las más de tres docenas que existen en la actualidad. Los últimos en lanzar los suyos fueron Navarro Correas (Dulcet y Los Árboles), Humberto Canale (Rosado Dulce) y Mumm (Sweet Sparkling), que se suman a Capriccio (Dante Robino), Trapiche Allegro y New Age Champaña Dulce (Bianchi), entre otros.

Alejandro Iglesias, sommelier de Bonvivir.com y fundador de Vinomanos App, comenta que la tendencia empezó con la evolución de los nuevos consumidores de vino, como los jóvenes y las mujeres. «Cuando arrancaron a tomar espumantes, sus paladares acostumbrados a lo dulce rechazaron a los productos convencionales, que son ácidos y secos. Entonces, la industria se dio cuenta de que tenía que buscarles la vuelta por el lado de lo dulce», dice.

El enólogo de Cruzat, Pedro Rosell, destaca que los jóvenes que vienen acostumbrados a tomar gaseosas se inclinan por el espumante dulce, que se acerca más a su paladar. «Esto aumenta el consumo de este nuevo producto», acota el experto.

En cuanto a los precios, Alejandra Presa, gerenta de Marketing Vinos y Espumantes de Pernod Ricard (Mumm, Cafayate), señala que hay de todo: desde los $ 40 de las marcas que juegan más cerca de fresitas, hasta los $ 80 de las que compiten en el segmento premium .

Presa dice que lo que sucede hoy es que, en general, la categoría de espumantes se está premiurizando . Tanto es así, que 80% de estos nuevos espumantes se ubican en un precio superior a los $ 60. «El de dulces es un segmento nuevo, que empezaron a desarrollar sólo algunas marcas, pero ahora se metieron todas», acota la ejecutiva de Pernod Ricard.

En un plano más amplio, lo que evolucionó fue el consumo de lo dulce, ya que, tal como detalla Rafael Squassini, director comercial y dueño de Dante Robino, en un momento ese paladar lo ocupó la sidra, luego se pasó al champagne demi sec; después a las fresitas; más cerca en el tiempo, a los frizzantes, hasta llegar hoy al espumante dulce natural. «Lo diferente de este producto es que tiene como base vinos de alta calidad, con un desarrollo enológico excelente», subraya Squassini.

FÁCILES DE TOMAR

Desde Norton, donde afirman que hace 20 años apuestan a los dulces con la creación de su vino Cosecha Tardía, dicen que el éxito que tuvo en el paladar local ese producto los llevo a lanzar su espumante dulce Cosecha Tardía. «Fuimos de los primeros, en 2010 -cuenta Fernando Marcos, gerente de Marketing de esta bodega-. Este segmento hizo crecer la categoría, porque son fáciles de tomar y aptos para otras ocasiones de consumo, como por ejemplo los tragos.»

También Nieto Senetiner lanzó a fines de 2012 su espumante dulce en la línea joven de Emilia. Carolina Marro, gerenta de Marketing de esta bodega, señala que el desarrollo de esta variedad, elaborada con uva moscatel, está directamente relacionado con el boom de la dulzura que se vive en la actualidad en el consumo de vinos.

En cuanto a la evolución del segmento, es probable que, como ya sucede en Europa, se innove en productos directamente apuntados a la mujer, con una extensión hacia nuevos sabores. Para Presa, de Pernod Ricard, puede que se profundice el dulce en las variedades. «El consumo masculino tiene su techo, por eso se va hacia la mujer y la gente joven», opina la ejecutiva.

También están los que creen que tiene un potencial enorme y un largo camino por recorrer, no sólo en el nicho de los espumantes, sino en el mercado en general. «Es un consumo desestacionalizado y con códigos propios que aún se están descubriendo», destaca Iglesias.

En la actualidad, la categoría espumantes, que vendió entre enero y septiembre de este año 290.450 hectolitros (8,41% más que en igual período de 2012), está dominada por los secos (extra brut, brut y nature) (75%), seguida por demi sec (12,5%) y los dulces y frutados (12,5%).ß

EL CAMINO PARA LLEVAR LA DULZURA A LA BURBUJA

Los espumantes dulces se elaboran a partir de uvas de cosecha tardía (sobremaduras), dejando el azúcar residual que ya tiene la fruta y fermentando sólo una parte de esa azúcar. La fermentación se suspende cuando el enólogo o equipo de la bodega llega al punto que se pretende.

Hay también otro método para lograr un espumante dulce, que es el de agregar azúcar o mosto a un vino ya elaborado. «Puede ser mosto concentrado o simple, hasta llegar al límite que se pretende», explica Pedro Rosell, director enólogo de Cruzat. Se usan uvas perfumadas, de la familia del moscatel (hay más de 20 variedades) o de la familia de las malvasías. En esta última se destaca la variedad torrontés.

Para que sea un espumante y no sólo un vino con gas agregado, hay que lograr la burbuja a partir del método clásico de la fermentación en botella ( champenoise ) o en tanque ( charmat ). «Se fermenta parte del azúcar para transformarla en anhídrido carbónico y alcohol, dejando un residuo según el grado de azúcar libre que se quiera.»

Fuente: Diario La Nación

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