jueves 23 noviembre, 2017 - 7:44 pm

  • Instagram
Ultimas noticias:

Finca Don Diego desde el valle de Fiambalá (Catamarca)

15-fincaUtilizan barricas de madera autóctona para añejar la producción vitivinícola

Región volcánica con gran amplitud térmica y escasas precipitaciones, el valle de Fiambalá (Catamarca), a más de 300 kilómetros de la capital provincial, se desarrolla como novísimo terruño vitivinícola con un valor agregado. En ese paraje desolado, al pie de la pre cordillera, la Bodega Finca Don Diego elabora su particular syrah con crianza en castaño, una madera típica del lugar, como una alternativa al roble importado, conjugando originalidad y economía.

Aunque en un principio, la bodega se plegó al uso convencional de roble francés y roble americano para la crianza de sus vinos, en algún punto vislumbró la posibilidad de no depender de esos insumos importados y comenzó a investigar con opciones locales.

“Probamos con distintos tipos de maderas como algarrobo, fresno y álamo de palo blanco, hasta que encontramos la alternativa del castaño, una madera muy difícil de tratar por su porosidad, que provocaba el desperdicio de mucho vino, hasta que Elvio Centurión obtuvo la solución utilizando el ingenio y los recursos de la naturaleza, con un tostado medio a 160º”, refiere Julio Brizuela, gerente comercial del emprendimiento.

El uso de estas barricas perfumó de notas muy particulares a al emblemático syrah de la zona. La materia prima se obtiene de pequeños bosques de castaño dispersos en tres zonas del país, que aportaron maderas estacionadas de más de 18 meses, con la que sólo se pueden hacer poco más de 10 barricas por año, pero es un comienzo.

97c46a4129d6El primer vino de esta gama, lanzado en el mercado en 2007, fue criado en tanques de acero inoxidable durante 12 meses, con reposo en la barrica de castaño 6 meses y en cava subterránea a 17º C de temperatura constante.

“El castaño le aporta a este syrah una estructura rústica, por el breve paso por una madera que provoca una micro oxigenación más elevada, dándole al vino gran equilibrio en tan poco tiempo de uso”, precisa Brizuela

En paralelo a la búsqueda de una identidad propia para un terruño en desarrollo, en Finca Don Diego, también piensan en los números.

“Si tomamos en cuenta que cada barrica de roble francés de 225 litros cuesta u$s850 y una de roble americano cuesta u$s685, contra la barrica de castaño realizada en el país, valor agregado en mano de obra, materia prima y logística nacional a $4.000 los 250 litros, la cuenta es simple”, avisan.

“En las dos primeras opciones son divisas que salen del país y la variante del castaño nos aliviana las compras. A diferencia del roble que tiene dos usos, la utilizamos una sola vez, pero la reposición es más económica y sencilla”, explican.

Historia

“El proyecto nace en el año 1997, en un lugar donde no había viñas para vinos finos, sólo para pasas de uvas. El mayor capital era la tierra, las ideas y la gente”, reseña Brizuela.

Por eso, desde el inicio se logró consolidar un equipo de trabajo que actualmente acompaña en las labores diarias del cuidado de las uvas, con Elvio Centurión como director y winemaker”.

Enclavada en el casco fundacional de la localidad, contigua a la iglesia de San Pedro (1770), la bodega fue levantada totalmente en adobe, con techos de paja y cañas, utilizando los propios recursos de la zona.

Las características del terruño es de suelos arenosos, de buena filtración con presencia de arcillas y pobres en materia orgánica, libres de contaminación, no utilizándose químicos.

“Obtuvimos la certificación de la Organización Internacional Agropecuaria (OIA), para nuestras cepas distintivas de la zona: syrah, cabernet sauvignon, malbec, chardonnay y torrontés”, apunta Brizuela.

CARACTERÍSTICAS

El ícono de la bodega, exclusividad por su proceso de desarrollo enológico industrial, criado en las barricas de madera de castaño.

Presenta gran estructura tánica, acidez equilibrada, entrada dulce ácida con un largo final de boca. Un tinto voluptuoso, típico exponente de los vinos de gran altura.

Potente, de nariz con aromas cocidos, y dejos a cuero y canela. Sugerido $195

La madera sigue reinando, con variantes

“Son varias las maderas de bosques nativos utilizadas para hacer barricas con destino a la crianza de vinos finos –aporta con rigor científico Carlos Catania, profesor e investigador del INTA–. Se ha trabajado, por ejemplo, con viraró, ibirá pitá, algarrobo, alpataco, tintitaco raulí, y coihue quebracho blanco”, puntualiza.

En la opinión del experto en el rubro, “sirven a nivel artesanal, ya que para fabricarlas a nivel industrial se necesitan bosques renovables, maderas fáciles de trabajar, de porosidad controlada, y con compuestos extraíbles agradables. Y, sobre todo, experiencia para el secado de la madera y la fabricación de la barrica con sus diferentes tipos de tostado”, hace hincapié.
wp91cc2e91_06Respecto del castaño, señala que “es una madera europea, al igual que la acacia, el cerezo o el olmo, que se utilizan desde tiempos antiguos para algunos vinos muy particulares, ya que confieren aromas diferentes. En el caso de vinos de crianza es difícil manejar la incorporación de oxígeno a través de los poros de la madera”, advierte.

“Por ahora, el roble sigue reinando en el mundo vino. Pero siempre surgen inquietudes en nuestras bodegas de usar maderas nativas”, augura.

Finca Don Diego: www.fincadondiego.com.ar

Compartirlo:

Sobre el Autor

Artículos Relacionados