jueves 23 noviembre, 2017 - 7:42 pm

  • Instagram
Ultimas noticias:

“Hay demandas estacionales insatisfechas y excesos del recurso hídrico”

En el marco de los avances del Balance Hídrico que lleva adelante el Departamento General de Irrigación como uno de los ejes del Plan Agua 2020, Estrategias & Mercados, entrevistó al titular del DGI, José Luis Álvarez sobre los datos preliminares que está arrojando el estudio en su primera etapa sobre la cuenca del Río Tunuyán Superior y otros temas.

Estrategias & Mercados: ¿Porqué un balance hídrico en Mendoza?

José Luis Álvarez: Ahora se cuenta con los elementos necesarios para realizarlo. Si bien el DGI lleva registros y estadísticas de los distintos ríos de la Provincia, modernamente se interpreta que el aforo implica no sólo tener en cuenta la oferta hídrica y la medición de caudales, sino también la demanda que incluye la cantidad de agua requerida según la calidad de las tierras y la naturaleza de los cultivos, como asimismo lo requerido por los otros usos especiales distintos del agrícola, sobre bases científicas ciertas.La idea es que podamos tener ésta herramienta terminada para noviembre de 2014 a fin de presentarla en la Legislatura y cumplimentar esta deuda que Irrigación tiene con los mendocinos desde hace mucho tiempo, más de 90 años.

E&M: La Ley de Ordenamiento Territorial sigue en debate en la Provincia y aun no hay consenso entre las fuerzas políticas y las opiniones y trabajos de los científicos. En ese contexto, ¿no es desordenado avanzar con el Balance Hídrico -herramienta clave de la norma- si todavía no se logra reglamentar la Ley?

JLA: Éste trabajo es la fuente de entrada para el Plan de Ordenamiento Territorial en la provincia. Si no sabemos dónde está el agua disponible y como tenemos que explotarla, como vamos a tener un Ordenamiento sobre el territorio. Urgente necesitamos que nos digan desde cada una de las cámaras e instituciones que representan a los distintos sectores económicos de la Mendoza cuáles son sus proyecciones para los próximos 20 años; y a partir de esa información, avanzar sobre las inversiones que hay que hacer para administrar el recurso escaso.

A la luz de lo que estamos observando con los datos preliminares de la cuenca del Tunuyán Superior y de otras cuencas que estamos analizando, estaríamos en condiciones de determinar e informar las zonas que deberían quedar como agrícolas en Mendoza para evitar el desarrollo urbano sobre las mismas. Insisto, desde el DGI vamos a delimitar las zonas productivas sobre las que no debe avanzar el cemento y se la vamos a informar a la Agencia Provincial de Ordenamiento Territorial.

E&M: Su gestión ha sido cuestionada por las políticas y estrategias en la asignación de “pozos” para extracción de agua subterránea en la zona de mayor restricción. ¿Cuál es su posición?

JLA: El que desconozca como se distribuyeron los permisos de perforación en Mendoza desde la década del 70’ a partir de un plan de fomento al desarrollo agrícola y de perforar indiscriminadamente los suelos productivos quedando con el tiempo mal asignados, o no tiene precisiones de la historia de ésta provincia o es mal intencionado. Nuestra gestión y a partir de estrategias e inversión de recursos humanos, tecnología y fondos,  vamos a intentar ordenar y reasignar el recurso hídrico hacia proyectos de inversión y de inclusión productiva con criterio de eficiencia. Creo que lo único que tratan es de destruir y nosotros estamos por otra vía.

E&M: Volvamos al Balance ¿Cómo se mide y se evalúan los datos?

JLA: Contamos con elprograma WEAP, una herramienta de planificación de recursos hídricos que se utiliza para el cálculo y que permite analizar la oferta y demanda hídrica, así como recrear posibles escenarios climatológicos en el futuro. Se le incorpora información hidrológica, de cultivos, de usos del suelo, información climática y permite contrastar la oferta hídrica superficial vs la demanda de los diferentes usos.

E&M: ¿Qué información les está arrojando estas primeras evaluaciones?

JLA: Tenemos demandas estacionales insatisfechas y excesos estacionales del recurso hídrico. Con la realización de obras estas demandas y excesos se complementan solo con el agua superficial. No puede ser que ahora tengamos que recurrir a los acuíferos subterráneos para cubrir esos desequilibrios. Los datos preliminares nos están arrojando que hay un 20% de uso conjunto de aguas superficiales y subterráneas que vienen a suplir estos desfasajes. La conclusión más triste a la que estamos arribando es que falta muchísimo en la concientización en el uso eficiente del agua. En el Valle de Uco, donde la inversión privada en la producción vitivinícola y frutihortícola ha sido muy importante en los últimos 15 años, solo el 15% del riego es sistematizado, el resto se sigue regando como a principios de siglo.

El relevamiento se está llevado a cabo por un grupo interdisciplinario de profesionales del DGI y avalado por instituciones como Instituto Interamericano para la investigación del cambio climático (IAI) y Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO). No sólo mide la oferta de agua existente (como lo hace el pronóstico hídrico), sino la demanda, para de esta manera maximizar la eficiencia del recurso. Hoy la distribución de agua se basa fundamentalmente en la oferta existente.

Compartirlo:

Sobre el Autor

Artículos Relacionados