lunes 11 diciembre, 2017 - 9:32 pm

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Deudas, despidos y flexibilización laboral en el sector vitivinícola

María Soledad González (Los Andes) –

En 12 meses se sumaron 700 nuevos contratistas y se calcula que se ha despedido a más de 300 personas. Estiran plazos de pago a productores.

Los eslabones de la cadena vitivinícola se cortan por lo más débil y este año la crisis de sobre stock ha traído como consecuencia la perdida de puestos de trabajo, el abandono de propiedades y ha terminado por engrosar las deudas de los productores.

En doce meses, según datos de Soeva, en el Sur se perdieron 300 puestos de trabajo y en la zona Este 35. Al tiempo que se sumaron 700 contratistas que antes eran empleados. Además el 20% de los productores no ha terminado de pagar el convenio de corresponsabilidad gremial del 2013.

La historia es simple, casi no hay operaciones en el mercado de traslado y los precios son iguales a los registrados el año pasado, a lo que también se suma la erosión por inflación.

Datos de la Bolsa de Comercio de Mendoza indican que la semana pasada no se realizó ninguna operación de compra de blanco escurrido financiado y sólo 10 operaciones financiadas de tinto genérico a $ 2,49.

A esta escena, los productores que logran comercializar su producto tienen que sumarle los plazos de pago, que en ningún caso están por debajo de los seis meses, lo que significa que terminarán de cobrar su cosecha 2014 en abril de 2015.

Despidos y reacomodamientos

Según datos del sindicato de contratistas, este año su nómina se amplió 15%. Es decir que se sumaron 700 nuevos contratistas sólo en Mendoza.

La situación es clara y la describe Rubén Sepeda, secretario general del gremio: “A nosotros no nos alegra esta situación, ya que la mayoría de los nuevos compañeros, eran empleados al día que pasaron a ser contratistas. Ya que el régimen les permite ir a porcentaje con las ganancias o las pérdidas del productor”.

Y agregó: “Además, con un contratista se ahorra, en 15 hectáreas, dos personas, ya que un productor para esa cantidad viñedo necesita dos empleados y un empleado a medio tiempo”, indicó Sepeda.

Desde el sindicato aseguraron que entre 2009 y 2012 la nómina de contratistas se mantuvo prácticamente en una meseta y que se empezó a incrementar en 2013, para casi terminar este año con más de 4.000 contratistas de viña locales.

“Claramente esto es una reacción que tienen los productores ante la crisis para tratar de achicar el costo laboral. Lo que se hace es no invertir e ir a riesgo con el contratista. Si el empleador tiene una buena cosecha, quizás no le convino tener al contratista, pero si no es así, tiene un socio en las pérdidas”, dijo Sepeda.

En tanto, Miguel Rubio, de Soeva San Rafael, indicó que si bien los despidos no son masivos, en lo que va del año, con la caída de varias bodegas, se han perdido en doce meses 300 puestos de trabajo.

“Esta situación con la caída de las bodegas se venía advirtiendo. No obstante, hoy no se registran despidos masivos. Sí es cierto que a muchos les ofrecieron pasar como contratistas y esto sí lo hemos visto en muchos casos”, dijo Rubio.

A lo que agregó: “Un productor que tiene 15 hectáreas con la situación actual quizás no tiene muchas opciones. De todas formas, el empleado de viña, por lo general, es una persona que tiene muchos años de antigüedad y es mano de obra calificada por lo que no es tan fácil despedirlo. Pero hay que reconocer que a muchos le han puesto sobre la mesa que consideren pasarse al contrato, que es otra figura de trabajo”, afirmó Rubio.

Desde el Este, Antonio Arias, de Soeva, indicó que “se ha dado el cambio de relación a la modalidad del contratista y este año se ha tomado más. No ha habido despidos masivos, ni en grandes cantidades, pero se han registrado unos 35 despidos este año”.

Arias advirtió que la situación es complicada para el sector, principalmente por el precio del vino, y sostuvo que calculaban que unas 50 personas se pasaron en esa región a la modalidad de contrato.

Productores ahogados

Desde hace varios meses, las entidades que nuclean a los productores aseguran que la situación para  este eslabón de la cadena es complicada. “Estamos en conocimiento de que muchas bodegas tienen parte del vino inmovilizado porque los productores no han pagado el Convenio de Corresponsabilidad del año pasado, y la situación se agrava”, señaló Daniel Rodríguez, de la Asociación de Viñateros de Mendoza.

El representante gremial, aseguró que “se debe poner en compás de espera el cobro del Convenio. Además hay que otorgar facilidades para pagar los créditos tomados por cosecha y acarreo. Al tiempo que necesitamos que se congelen para el año que viene los cánones de Irrigación, ya que el productor no puede sostener esta situación”.

Por su parte, Pablo Asens, de la Cámara de Comercio de San Rafael, indicó que esa entidad ya hizo una presentación formal pidiendo tanto al INV como al Ministerio de Trabajo que se flexibilicen los pagos del Convenio. “La situación que vive el productor es de emergencia. Las fincas no son rentables y con lo producido o con el vino elaborado no alcanza para cubrir los costos”, dijo Asens.

Convenio de Corresponsabilidad con deudas
Con la cosecha complicada que se vivió, el pago del Convenio de Corresponsabilidad, que en su primer año logró tasas de cancelación altas, este año ya registra una caída.

Según datos provistos por Bodegas de Argentina, el 18% de los productores debe el Convenio 2013, a lo que ahora se suma que ya vencieron las primeras dos cuotas del Convenio 2014, que estaban pautadas para agosto y setiembre.

“Lo recaudado en 2013 se encuentra alrededor del 80%. Esto es como consecuencia de lo que sucede con los precios del vino. Ya estamos haciendo gestiones para ver cómo generamos alguna flexibilización para los productores que no han terminado su pago”, indicó Walter Pavón, de Bodegas de Argentina.

Eduardo Senra, coordinador general de la Unión Vitivinícola Argentina, indicó que el porcentaje de deuda del ciclo 2013, se está recuperando.

“Hoy están en deuda 18%; ahora bien, sobre la recaudación en sí, lo que está sucediendo es que su cobro se da con mayor lentitud, esto es hablando del ciclo 2013, ya que las primera y segunda cuotas del ciclo 2014 han sido bastante buenas.

Las causas de esta situación todos las conocemos: la macro del país no está bien y por lógica, a la vitivinicultura le sucede lo mismo, pero a pesar de todo ello, es muy destacable la responsabilidad que ha adoptado la vitivinicultura toda en este tema, ya que a pesar de las dificultades económicas va cumpliendo con sus obligaciones como empleador”, destaca Senra.

Para el dirigente, los problemas para pagar en tiempo y forma están acordes a la situación que vive el productor con su muy escasa rentabilidad, el cual, por efecto lógico, va acomodando sus cuentas a lo largo del año para poder cumplir con sus obligaciones.

“Lo que tiene esta herramienta que considero muy positivo es que de por sí le permite diferir esas obligaciones, que son en el momento de cosecha (F931- reg. Gral.), a agosto/diciembre. Es claro que esta herramienta se ha adecuado a los procesos y demandas que el sector necesitaba, para convertirla verdaderamente en un sistema simplificado y conveniente. Lo que no ha acompañado es la rentabilidad de los productores, llevándolos indirectamente a postergar los pagos y afrontar otros costos que tienen durante el año, como son los insumos y cuidados para la próxima cosecha”, señaló.

Precios sin mejoras
Con siete meses de stock de vinos y caída en el consumo interno de vinos, la situación en el mercado de traslado es caótica.

Datos de las operaciones registradas en la Bolsa de Comercio de Mendoza indican que los vinos tintos genéricos prácticamente están teniendo un precio similar si se los compara con los valores mensuales para operaciones de contado registradas el año pasado.

En enero de este año el gobierno puso en marcha un operativo de compra de vino, en el que se ofreció $ 2,70 el litro de contado y $ 3 financiado, con operaciones que realizaron a través del Merproar, precio que no ha visto reflejado en el mercado de traslado.

Remuneraciones comparadas

Un contratista de viña en producción percibe, de acuerdo a la última paritaria, una mensualidad de $ 2.997, solamente 10 meses al año.

Y durante la época de cosecha tiene una participación del 18% sobre lo producido por el viñedo que tiene a contrato, que en promedio la superficie ronda las 12 hectáreas.

En tanto, un obrero común de viña, de acuerdo a la última paritaria, cerrada hasta el mes de febrero de 2015, percibirá una remuneración de $ 5.032, a lo que se suman las cargas patronales y aportes.

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