viernes 14 diciembre, 2018 - 9:04 am

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Evolución del precio de insumos para el cultivo de la vid

Observatorio Vitivinícola Argentino

Con este informe damos un pantallazo sobre la evolución de algunos insumos vitícolas necesarios, comparándolos con una medida de la inflación local y con la evolución del tipo de cambio.

La viticultura en Argentina es una actividad permanentemente en tensión con la sostenibilidad. La estructura de mercado y los vaivenes de precios van determinando diferentes grados de rentabilidad según el año, y dada su característica de cultivo intensivo, el proceso de reconversión o cambio de actividad suele producirse lentamente.

Según un estudio presentado por COVIAR,  la estructura de costos operativos de un cultivo de vid de variedades básicas o criollas en 2014 se conforma en un 68% por mano de obra, 14% insumos vitícolas, 10% agroquímicos, y 8% mecanización. Esto posiciona a la actividad en netamente mano de obra – intensiva.

En la actualidad, los productores vitícolas se ven enfrentados a dos realidades a la hora de pagar los factores que requiere su cultivo: la inflación que hace mella en los precios locales, y la devaluación del tipo de cambio nominal que influye en los insumos importados. En algunos casos, incluso se puede verificar ambas situaciones: inflación en dólares.

En este informe daremos un pantallazo sobre la evolución de algunos insumos vitícolas importantes, comparándolos con una medida de la inflación local y con la evolución del tipo de cambio.

Mano de obra

Tal como mencionamos, es el principal factor de producción de la viticultura y su precio se determina en paritarias entre gremios. Este precio lo usaremos como referencia, ya que en la práctica existen distintas relaciones laborales (familiares y no familiares, remuneradas o no) que constituyen diferentes costos para el productor.

En el periodo considerado (2011 – 2015) el salario promedio anual de un obrero de viña común acumuló una suba de 138% mientras que la inflación en el mismo periodo trepó hasta 141%, la evolución puede apreciarse en el siguiente gráfico:

 

Fuente: Observatorio Vitivinícola Argentino en base a SOEVA y Congreso Nacional

Tal como se puede apreciar, el ajuste de salarios nominales, en promedio, ha respondido básicamente al ajuste por inflación, sin que se haya producido un ajuste real en los ingresos de los trabajadores. Pero también es interesante comparar la evolución del precio nominal del trabajo con la del precio de la uva, que es, al fin y al cabo, el ingreso del productor que debe pagar los costos.

Tomamos de modo referencial el precio promedio de la uva Criolla Grande en Mendoza, (de acuerdo al modelo que hemos elegido de producción de variedades comunes).

Grafico 2

En el periodo analizado existen dos momentos a resaltar: 2011, cuando el precio en general de las uvas registró un marcado crecimiento, mientras que los salarios crecieron acompañando la inflación; y 2015 en que el fenómeno fue inverso: los salarios siguieron acompañando la inflación, por lo tanto crecieron 26%, mientras que el precio de la uva Criolla se desplomó 45%. En los años intermedios, las variaciones de salarios de obreros y del precio de la uva que recibía el productor se movieron proporcionalmente.

Agroquímicos

Otra parte importante del costo de producción, y responsable en muchos casos de la calidad y cantidad de la cosecha del año, son los agroquímicos.

Según su estructura comercial, son productos principalmente importados y provistos por pocas empresas internacionales, por lo que la evolución de sus precios se supone que está condicionada a la evolución del tipo de cambio (el que, a su vez, también responde en cierto grado a la inflación local).

Separamos en grandes rubros estos agroquímicos: fertilizantes y fungicidas.

En el siguiente gráfico presentamos la evolución de los precios relevados para algunos fungicidas generalmente utilizados:

Fuente: Observatorio Vitivinícola Argentino en base a relevamiento de datos para el Simulador de Costos (INV).

 

Debido a que las fechas de relevamiento no son constantes, al homogeneizarlas vemos que las variaciones no mantienen una tendencia estable, ni han sido significativas. Calculando un promedio general, y comparándolo con la variación del tipo de cambio nominal en el mismo periodo, puede apreciarse la siguiente relación:

Fuente: Observatorio Vitivinícola Argentino en base a relevamiento de datos para el Simulador de Costos (INV) y a OANDA.com

En promedio se aprecia una relación directa entre la variación del tipo de cambio nominal y del precio de los fungicidas en pesos, tal como podía inferirse por la prevalencia de insumos importados

¿Qué sucede con los precios relevados de fertilizantes?

Fuente: Observatorio Vitivinícola Argentino en base a relevamiento de datos para el Simulador de Costos (INV).

 

Aquí las variaciones han sido de mayor intensidad, aunque sin marcar una tendencia clara. El promedio general comparado con el tipo de cambio oficial nominal presenta la siguiente relación:

Fuente: Observatorio Vitivinícola Argentino en base a relevamiento de datos para el Simulador de Costos (INV).

En este caso, no se registra una relación directa ni inversa entre estos dos precios de referencia, de hecho el precio promedio de fertilizantes ha tenido más periodos de disminución, que de aumento de precios, mientras que el precio de la divisa estadounidense crece en forma sostenida.

Este desvío puede deberse a una mayor participación de insumos locales, y a condiciones propias de mercado.

Combustible

El precio de los combustibles influye en dos aspectos centrales de la estructura de costos: la mecanización de tareas culturales, y el flete que debe pagar para transportar la uva a la bodega una vez cosechada.

El precio del gasoil en Argentina es controlado por la estatal YPF, a través de su poder de fijación de precios que le otorga la mayoritaria cuota de mercado. En los últimos años se ha ido corrigiendo al alza el precio, mediante ajustes periódicos y anunciados. La única excepción ha sido el mes de enero de 2015, cuando se produjo una retracción del 5% del precio.

En nuestro país las transacciones de barriles de petróleo se realizan a un precio fijado internamente que actualmente ronda los 73 dólares por barril, por lo tanto el mercado está aislado de las fluctuaciones del precio internacional de barril, y la tendencia en el precio de los combustibles puede atribuirse mejor a la inflación local.

En el siguiente gráfico podemos observar cómo se han comportado estos valores en el periodo bajo estudio:

Fuente: Observatorio Vitivinícola Argentino en base a relevamiento de datos para el Simulador de Costos (INV).

El precio del flete experimentó un fuerte ajuste a principios del 2015, tras lo cual se mantuvo con mínimos ajustes, hasta este último bimestre en que volvió a subir un 9%. Este comportamiento guarda poca relación con el del gasoil que ya comentamos, aunque debe recordarse que este precio incluye también mano de obra del chofer.

Tal como mencionamos al principio, la mecanización constituye un 8% de los costos operativos de una finca de vid. La variación del costo de la hora de tractor, por su lado, es directamente proporcional a la variación del precio de gasoil, que es su principal insumo. Es entonces de esperar que su evolución siga la misma senda: la caída en enero del 5%, tras lo cual retoma su camino ascendente, levemente inferior en septiembre/octubre.

Conclusiones

Varias situaciones de mercado influyen en la estructura de costos del productor vitícola: la inflación local, las micro devaluaciones, la variación de precios del petróleo, la estructura de subsidios estatales, y toda la cadena de interacciones que esto desencadena. Sin embargo, todas tienen la misma dirección: precios ascendentes, en mayor o menor medida.

El precio que más fuertemente se ajusta es el de la mano de obra, el cual es, precisamente, el de mayor impacto en la actividad.

Agravando esta situación, los ingresos del productor no están sujetos al mismo ajuste, ni siquiera el inflacionario, por lo que sus ingresos en términos reales (una vez descontada la inflación) caen de manera significativa.

Costos crecientes e ingresos decrecientes son entonces la configuración actual de una viticultura en profunda crisis.

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