jueves 23 noviembre, 2017 - 8:38 am

  • Instagram
Ultimas noticias:

Tim Atkin: “La cerveza industrial y el fernet no tienen identidad”

Por Pablo Pérez Delgado

El hombre siempre está de buen humor a pesar de la cantidad de horas de vuelo que lo separan de su Inglaterra natal; es una de las grandes estrellas que tendrá la nueva edición del Premium Tasting. Es una de las grandes estrellas de la mega degustación. Un esfuerzo más del emprendedor Nicolás Alemán, que ya cuenta en su valija con degustaciones en San Pablo, Brasil, Santiago de Chile, Buenos Aires y próximamente en Lima, Perú.

¿Cuánto tiempo necesitas?, me pregunta Tim Atkin en la previa,  ¿media hora, te parece? OK, dale, en un castellano muy bien practicado. La charla se extiende un poco más con el Master of Wine y crítico de vinos que “apenas” probó unos 1.400 vinos para su último reporte. Por primera vez, en 1992 pisó suelo argentino. 25 años después, destaca y pone en valor los cambios de la vitivinicultura de nuestro país, no solo a nivel industria sino también en cuanto a estilos. Además, el rol de Argentina en el mercado mundial. Qué opina sobre la cerveza y el fernet. La posibilidad de crecimiento del vino. ¿Habrá 100 puntos Atkin para nosotros? Pasen y lean.

Estrategias & Mercados: ¿Dónde estuviste este año para elaborar el informe?

Tim Atkin: Mendoza por supuesto, algo del sur del país y por primera vez visité Chapadmalal (en provincia de Buenos Aires) y Barreal en San Juan.

No puedo generalizar, pero todos los años noto que crece una obsesión y un interés más grande y más fuerte por el terruño. Que el viñedo esté reflejado en los vinos.

La baja presencia de madera tiene que ver con una tendencia y también con la economía y lo caro que cuestan las barricas nuevas. Por eso el crecimiento del uso de concreto y madera usada que marque menos al vino con el sabor del roble.

E&M: ¿El vino argentino está preparado para competir en el mundo?

T.A.: Creo que sí, pero, una vez más la economía del país juega en contra. Observo que de a poco los vinos argentinos vuelven a mostrar esa relación precio-calidad que los destacó en la última década y los puso en las góndolas del mundo. Perfectamente pueden competir con los vinos del nuevo y viejo mundo. Si bien las grandes bodegas tienen una situación de privilegio –si de exportaciones hablamos-, los pequeños productores crecen y se hacen visibles. Destaco un gran ejemplo de trabajo como es PIPA (Productores Independientes de Paraje Altamira), que destacan a los más chicos con una IG (Indicación Geográfica) que tracciona con calidad.

E&M: ¿Cómo está la calidad del vino argentino?

T.A.: Muy bien. Creo que los vinos “base” de Argentina tienen mejor calidad que muchos caldos de otros lugares, sobre todo por la constante presencia del sol. Las cosechas son en general regulares y esto contribuye mucho. Son pocos los vinos  que pueden tener algún defecto, como bret, o con problemas de volátil u oxidación. Los vinos argentinos son muy bebibles.

Una copa de agua para tomar un respiro y empezar a charlar sobre las diferencias de estilos y calidad de los últimos 25 años.

Tim Atkin dice que cuando empezó a visitar el país había dos estilos de vinos, los de mercado interno y los que se empezaban a exportar.

Afirma que ahora las cosas han cambiado y hay un criterio mucho más unificado a nivel mundial, lo cual no significa homogeneidad. Este es un desafío, hacer vinos que no se parezcan.

E&M: ¿Se está yendo hacia un concepto único de vino?

T.A. En su momento, Robert Parker (Fundador de The Wine Advocate) fue muy influente en el mercado internacional y todos los vinos eran potentes, muy alcohólicos, con mucho color y recargados de roble. Hoy ya no ocurre lo mismo y esto queda claro con Luis Gutiérrez (hombre de Parker para Argentina, Chile y España).  El mundo va cambiando y esto es muy bueno. No hay un crítico o periodista que domina el mundo del vino y dicta qué se debe tomar.

Tim Atkin es un viajero incansable. Vivió tres años en Francia. Visita a la gente y a los terruños porque considera que el trabajo periodístico es estar en el campo de batalla. “No se puede hacer un buen trabajo de catador sentado en un hotel o en la mesa de un restorán”. “Hay que entender y escuchar a la gente, por eso aprendí castellano y sigo estudiando”.

E&M: ¿Qué lugares te llamaron la atención de este último viaje?

T.A.: Chapadmalal, cerca de Mar del Plata es increíble y a pesar de ser muy joven, han logrado vinos de gran calidad. Barreal, en San Juan, tiene viñas viejas y es otra visión del vino argentino sumamente interesante, con una visión más española. Los vinos de Pedernal me encantaron, los suelos son impresionantes. El lugar es súper precioso. También caté vinos con un gran potencial surgidos de Uspallata, a 2000 metros de Altura.

Atkin considera que el vino siempre tuvo un lugar importante en la vida de los argentinos, al igual que la comida. Aunque aclara que no es crítico gastronómico, se muestra más que satisfecho por los restoranes que conoce, tanto de Buenos Aires como de Mendoza y destaca como increíble y de lo mejor del año, luego de su visita marítima, al restó marplatense Sarasanegro, sobre todo por su fanatismo hacia los pescados.

E&M: ¿Qué cambios ves en las tendencias de consumo?

T.A.: En Inglaterra es estable, crece en EE.UU., Argentina bajó muchísimo, Francia también decayó. Los tiempos han cambiado. Esto tiene que ver con situaciones de salud y cuidado del peso, pero también porque pasamos menos tiempo en la mesa charlando con la familia. Para mí el vino es amistad, afectos y disfrute. A los jóvenes les interesa la identidad del vino, la honestidad del producto, un estilo propio, los vinos orgánicos. El vino es parte de la cultura. Es un legado de los españoles y los italianos. La cerveza corriente y el fernet no tienen identidad. Argentina tiene que vender Malbec, Cabernet,  el tango, el Papa Francisco y Messi. Y por qué no el mate.

Tim Atkin se confiesa fanático del mate argentino. Lo toma amargo. Acusa de su obsesión “materil” a su amigo Edgardo del Popolo. Incluso reconoce acalorados debates sobre el mate, el azúcar y la temperatura del agua con Eddy y Sebastián Zuccardi. “La yerba la compro a 20 metros de mi casa londinense, en un supermercado que tiene productos argentinos”. Bebida Nacional e Infusión Nacional.

Además sostiene (¿utópicamente?) que Argentina y Chile podrían trabajar juntos en la exportación, ya que las diferencias entre ambos países, en materia enológica son pocas.

Sin embargo, destaca la gran cantidad de vinos de alta calidad que tiene Argentina, como los que se degustan en la Premium Tasting, en detrimento de lo que ocurre en el vecino país.

E&M: ¿El vino argentino puede llegar a los 100 puntos?

T.A. Creo que sí. Y eso le interesa a los productores y al país. No sé cuándo sucederá, pero estimo que será un blend tinto de terruño que incluya Malbec.

E&M: ¿Preocupa la concentración del mercado en grandes bodegas?

T.A.: Se necesitan los dos, los pequeños y los gigantes. Todos pueden hacer grandes cosas. Hay que invertir mucho y en general los más chicos no pueden. Tengo la impresión de que la inestabilidad en el sector continúa.

Este Master of Wine es un apasionado por la política y sigue de cerca la crisis doméstica y la europea. Critica de lleno el Brexit y estima que no será bueno para los británicos. Reflexiona que una unidad es mejor que estar solo frente a un bloque de 27 países. Es muy tonto lo que se está haciendo. Salir del mercado más grande del mundo no tiene sentido. Tim dice que UK necesita a los extranjeros y que debería continuar el movimiento libre de personas. Carga contra el nacionalismo inglés que -afirma- se ha hecho muy fuerte en el último tiempo. Hasta bromea con la posibilidad de mudarse a nuestro país.

Volvamos al vino.

E&M: ¿El vino argentino tiene espacio para crecer?

T.A. Si gráficamente la calidad tiene 10 pisos, argentina está en el quinto, tiene mucho para avanzar. Hay que seguir la tarea de invertir y soñar y hacer lo mejor que cada uno pueda. No hay que conformarse con lo que uno tiene hoy.

Fotos: PPD

Mirá la nota

Compartirlo:

Sobre el Autor

Artículos Relacionados