jueves 23 noviembre, 2017 - 8:47 am

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Decanter eligió los cinco grandes del buen vino argentino

Por Pablo Pérez Delgado

Fotos: Gentileza Norton, Riccitelli y PPDelgado

Van escribiendo la historia. Son emprendedores, buscadores, atrevidos, desafiantes, radicales. Algunos siguieron el legado familiar, otros son primerizos. Poco importa ya que hoy enfrentan el desafío de dar un paso más.

La revista Decanter, en un artículo firmado por Tim Atkin MW eligió a los 10 enólogos sudaméricanos más importantes del momento, entre ellos cinco chilenos y cinco argentinos. Allí están los créditos locales Sebastián Zuccardi, David Bonomi, Alejandro Vigil, Matías Riccitelli y Alejandro Sejanovich.

 

A David Bonomi “Jefazo” en Norton, lo tomó por sorpresa. Le dijo a Estrategias Mercados que “primero, porque en Argentina hay un sin número de colegas muy prestigiosos y reconocidos que con su trabajo que han propuesto un gran cambio en este camino que está transitando el vino argentino , y en segundo lugar porque no suelo ser tan comunicativo de lo que hago, solo que trabajo mucho para mejorar lo cotidiano , y que Tim haya puesto su ojo en mí y revele el resultado de mi labor, me llena de orgullo”.

 

 

 

Desde La Consulta, a pocas horas de haber inaugurado la Bodega Los Cardones en Salta, el “Colo” Sejanovich dice a E&M que ni siquiera lo imaginaba. “Uno piensa en el trabajo, en la viña y tener este reconomiento es un honor” .

 

 

 

Más que las personas, lo importante es Argentina. Más que los nombres es la región puesta de resalto en un número completo de la revista Decanter dispara Alejandro Vigil desde la República de Chachingo. “Hay una gran cantidad de vinos de nuestro país, tenemos que hacer foco en lo grupal”. “La aparición de personas y nombres es una alegría, sin duda, pero hace a lo individual y a alimentar egos. En otras ediciones saldrán otros enólogos. Lo que importa es sostener ese espacio y no perderlo por pequeñas cosas”.

 

 

Estar en la lista de Decanter es estimulante porque visibiliza el trabajo y el sueño de un gran equipo y a la familia. “Soy la consecuencia de tres generaciones” dice Sebastián Zuccardi a E&M desde California. “Hay que lograr identidad en los vinos, que se hable de la región”

 

 

 

 

En ese mismo sentido opina Matías Riccitelli quien habla de trabajo de familia y equipo. “Estar en Decanter confirma que lo que estamos haciendo está bien y hay que seguir apostando a eso”.

 

 

 

Si hay algo en que el quinteto se pone de acuerdo es que el futuro es hablar de terruños, de zonas, de lugares y de diversidad.

“El camino sigue siendo la identidad, no buscar el vino perfecto desde lo técnico, sino que hable del lugar”. Lo sostiene Sebastián Zuccardi, quien agrega que esta generación de viticultores tuvo otra ventaja, la de haber podido viajar mucho más, aprender y poder mirar a la Argentina desde afuera para querar aún más lo de adentro. “Sin lugar no hay un buen vino. Hay mucho camino por andar”

“Para seguir evolucionando, trato de no seguir las modas. Miro al pasado con sumo respecto, porque tengo la oportunidad de tener en Bodega Norton, viñedos y vinos sexagenarios en una cava fantástica que resguarda parte de la historia vitícola mendocina en perfectas condiciones” dice Bonomi. “Y cuando disfruto uno de esos vinos maravillosos ( tannat 1944 , cabernet 1950 , semillón 1959) y me remonto con las herramientas con que producían en esa época , el futuro se clarifica “.
“El lugar o sitio combinado con la experiencia, revelan las bondades que tiene esta tierra, pero para esto tengo mucha paciencia. Pero nunca dejo de lado lo innovador o creativo, que este trabajo tiene, y por ello me lleva a trabajar largas horas al día, de viajar a ferias y escuchar al consumidor, de conversar con productores de vinos de otras regiones del mundo e intercambiar experiencias. Esto es clave, porque me enriquezco lo disfruto y de alguna forma se refleja en los vinos que tratamos de hacer”.

Matías Riccitelli se considera un buscador de lugares a los cuales sumarle cepas no tan tradicionales. “Tenemos la suerte del Malbec, pero hay cosas muy lindas para hacer como el pinot noir, porque hay terroir y diferenciación y especificación, ese es el camino para avanzar aunque sea muchas veces complicado”.

Identidad y diversidad son las premisas de Alejandro Sejanovich. Este ingeniero agrónomo destaca los grandes cambios que tuvo la vitivinicultura en los últimos 40 años. “Los primeros tuvieron que ver con la apertura de Argentina a la exportacion y pasar del vino oxidado a hacer vinos internacionales totalmente homogéneos, sin identidad, con influencia de la madera y de la enología”. Sin respiro agrega: “ahora el desafio es mostrar la argentina mas alla del malbec, trabajar sobre vinos de un lugar sin influencia de elementos externos. Estos movimientos a nivel mundial de valorizacion de lo pequeño son muy interesantes y tiene proyección a largo plazo”. En este aspecto, sostiene que este número de la revista Decanter quiere reflejar a aquellos que dedican la vida a hacer vinos.

Alejandro Vigil refuerza la idea de que hay un esfuerzo colectivo en mostrar que Argentina es un país diverso, que no solo tiene “un” Malbec, sino muchos y que tiene lugares, sitios, micrositios e indicaciones geográficas. El hacedor de El Enemigo y Catena Zapata destaca: “hay que trabajar fuerte en viñedos para obtener calidad y cantidad para poder volver a las góndolas para sostener la pirámide de precios, fundamental para la economía provincial y para la actividad”.

MiniBios

Alejandro Vigil egresó como Ingeniero Agrónomo de la Facultad de Ciencias Agrarias de Mendoza, donde luego realizó dos maestrías, en Enología e Irrigación. Inició su carrera en el INTA, donde a los 28 años fue nombrado director del departamento de análisis de suelos. En el año 2002 comenzó a trabajar en Catena Zapata como Director del Departamento de Investigación y Desarrollo. En 2003 se unió al equipo de Enología, a cargo de los vinos top de Catena. Su fuerte background científico le permitió desarrollar nuevas técnicas vitícolas y enológicas.
Desarrollador de los Vinos de Bodega Aleanna y del restorán Casa Vigil entre otros emprendimientos.
Hincha de Estudiantes de La Plata. Fanático del Dante.

 

Alejandro Sejanovich se graduó con Medalla de Oro de ingeniero agrónomo en Mendoza, con un Masters en enología en la Universidad de Montpellier. En la dirección de viñedos de Catena Zapata logra conocer en profundidad la gran diversidad de productores de uvas en todo el país, sumando experiencia en el conocimiento de microclimas y la influencia del suelo en el comportamiento de la vid y el vino. Allí junto con Alejandro Vigil a través del departamento de investigación de la empresa descubre nuevas zonas de Mendoza, plantan nuevos viñedos y trazan el origen de lo que son lugares como Altamira y Gualtallary. Hace varios años con otro ex Catena, Jeff Mausbach, comienzan a elaborar sus dos primeros vinos inspirados en el deseo de imprimir en el vino las características de suelos y clima de los diferentes terruños de Argentina. Más tarde se expanden al diverso territorio vitivinícola del país.

 

Matías Riccitelli e enólogo y nació en Cafayate – Salta. Se desarrolló como chief winemaker de una de las bodegas boutique más prestigiosas de la Argentina por más de una decada, luego de incontables vendimias hechas por el mundo donde fue juntando pequeñas y grandes anécdotas decide mezclar todo lo aprendido a lo largo de su carrera con los excelentes terroirs de Mendoza y las enseñanzas trasmitidas por su mentor y padre Jorge Riccitelli (primer latinoamericano en ser elegido “Winemaker of theYear 2012” por la prestigiosa revista estadounidense “Wine Enthusiast”. Siguiendo esta idea, en el 2009 decide crear “Riccitelli Wines” su propia línea de vinos utilizando viñedos propios y adquiriendo uvas provenientes de viñedos antiguos exclusivamente de las zonas más prestigiosas de Mendoza.

David Bonomi volvió a Norton hace un par de años. Dice el sitio Vinicast “Bonomi es tan silencioso como crucial en la banda de viñateros-enólogos que rumbean hoy al vino argentino hacia la más alta calidad y carácter de origen. Ese grupo decidió “desobedecer” manuales y tecnología –tan encumbradas en los ’90- a favor de estudio de lugares, regreso a la simpleza de la tradición, osadía y viajes por el mundo a conocer otros enfoques del vino.
David Bonomi creció haciendo vino en el garaje de su casa de Palmira, “una zona marginal al este de Mendoza, con tambos y agricultura de pera y manzana”. El Nono Agustín se había instalado en una chacrita de la calle Corvalán cuando vino de Italia y cerquita de ahí, David arrancó haciendo vinos con su padre en el garaje de la casa. “Comprábamos a un vecino (Puppato, el abuelo del enólogo Leonardo Puppato) uva francesa, de viñas plantadas en los ’50… todas mezcladas”. Un buen día, en 2004 inició su proyecto con 17 hectáreas y una pequeña bodega en Carrizal del Medio para hacer vinos personales, esos que no haría en grandes bodegas.

 

 

 

Sebastián Zuccardi nació en la ciudad de Mendoza y se crió entre las viñas de Santa Rosa y Fray Luis Beltrán, donde está la primera bodega familiar. Estudió agronomía en el Liceo Agrícola. Su primera incursión con el vino fue en el secundario. Junto a un grupo de amigos empezó un proyecto de espumosos, que con el tiempo se transformaría en Alma 4, un emprendimiento que aún continúa con los mismos integrantes. Se recibió de ingeniero agrónomo y concretó varias cosechas en distintos lugares del mundo como parte de su aprendizaje.
Hoy está al frente de Zuccardi Wines y es el encargado de las líneas de alta gama de la empresa.

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