jueves 24 mayo, 2018 - 8:46 am

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Miguel Zuccardi: “Nos piden competitividad con tarifas excepcionalmente altas”

Por Pablo Pérez Delgado

El Líder de la División de Aceites de Oliva de Familia Zuccardi reconoce que la actividad atraviesa un momento complicado. La urbanización y la caída de fincas productivas. El aumento de tarifas. Los fletes. El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea. La matriz productiva. Un repaso por los temas calientes de una actividad que no da respiro. La olivicultura.

 

Miguel Zuccardi: Atravesamos un año muy seco y el fruto tiene una concentración de aromas y un contenido de polifenoles muy interesante. A nivel cantidad es un año muy difícil, pero es consecuencia de lo que sucede habitualmente con las plantas ya que el olivo es vecero (N.A. fenómeno producido en los olivos que consiste en alternar grandes producciones de fruto, olivas o aceitunas, con otros años en los que las producciones son considerablemente más bajas, siendo este un fenómeno bien conocido por los agricultores dedicados a este sector). Esto afecta al mercado y justamente España ha tenido una cosecha menor a su media y el precio del aceite ha estado en un mejor nivel más allá que ese mejor nivel muchas veces es insuficiente para la zona fuera del Mediterráneo, porque quienes marcan el precio muchas veces tienen grandes subsidios. 

A nivel mercado el aceite de oliva tiene todo para crecer. El caso más claro es Estados Unidos, donde ya están en un kilo por persona por año, por lo tanto si lo miramos en un largo plazo el mercado no tendría que decrecer. Nuestro mercado interno es quizás todavía sensible a la situación de menor consumo que estamos atravesando y se ve como un producto costoso pero se va compensando con los nuevos consumidores que ingresan. Aquí seguimos con un consumo anual de 200 a 300 mililitros per cápita anual aunque las estadísticas son un poco pobres, pero se habla de un consumo anual a nivel país de 10 a 15 millones de litros/año.

E&M: ¿Cómo ves en el futuro próximo la posibilidad de hacer un acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea?

M.Z.: Estamos viviendo este tema con mucha preocupación desde la olivicultura a nivel nacional, porque justamente es una situación donde Argentina tiene un arancel compensatorio para el país de 31,5%. Es decir, cada aceite que ingresa de la Unión Europea paga un 31,5 y paga un 10% en Brasil, esto es a nivel fuera de Argentina en Mercosur. Y el hecho de ir un acuerdo de libre comercio nos afectaría mucho porque con una tasa del 10% para Brasil ya no somos competitivos con el vecino país, entonces entendemos que sería un error un acuerdo y nos podría afectar, porque vamos a competir con una economía subsidiada donde los subsidios son la rentabilidad o directamente más que la rentabilidad.

E&M: ¿Pero se puede competir con cultivos intensivos y generando más capacidad y cantidad de producto?

M.Z.: Yo creo que sí. Nuestros valles cordilleranos y determinadas zonas, que no son todas, tienen condiciones de producción muy interesante si hay buena agua. Por supuesto que uno para permanecer siempre debe ser competitivo y tener una agricultura bajo riego. Es una herramienta. Estamos hablando con el gobierno provincial para que se tome una decisión de que la olivicultura pueda crecer, porque la zona tiene condiciones excepcionales para la calidad y quizás zonas que no están tan desarrolladas pueden jugar un partido de cantidad-calidad. Estamos tratando de armar una mesa sectorial, pero todavía tiene que haber una decisión de invertir, de mostrar que existen esas zonas y atraer inversiones a una provincia con condiciones agroclimáticas y con una posibilidad de creación de marca-provincia que yo considero diferenciales. Esto no es una novedad.

E&M: ¿No estamos demasiado “brasildependientes”?

M.Z.: Pensamos en Brasil porque tenemos costos de transporte excesivos, otro ítem subsidiado por la UE. El mundo es amplio, pero lo que ocurre es que requerimos como país para mostrar, que en Argentina se puede producir calidad, tener buenos entry-level, similar a lo que pasó con el vino. La gente tiene en la cabeza la marca “Italia”, algo menos “España” y no es fácil competir si no vamos con un nivel de alta calidad y precios que sean desafiantes. Necesitamos una política de apoyo. En el caso de Mendoza, la provincia atraviesa un proceso complejo de urbanización en las zonas olivícolas. No quiero hablar puntualmente de este gobierno nacional, pero no veo claro que haya entendimiento completo de las economías regionales y del valor agregado que podes generar. Me preocupa. Está bien que hablemos de competitividad, pero veamos cuál son las herramientas concretas para mañana, porque uno se levanta todos los días pensando como optimizar costos. Nosotros necesitamos soluciones ya, no promesas para dos o tres años y eso creo que al gobierno le está costando. Tenemos uso intensivo de energía y la realidad es que los últimos dos años lo único que tuvimos fueron aumentos excepcionales, por los motivos que sean. Es un momento difícil porque el discurso nos pide competitividad y existen o están trabajando en las leyes para la agricultura, para las energías renovables, pero en concreto, lo que necesitamos nosotros para hoy no está tan a la mano. Mendoza debe preguntarse cuál es la matriz productiva. Qué hacer con ese productor chico que hereda 5 hectáreas y de eso no puede vivir y además su especialidad es otra. La matriz productiva de la provincia es toda una discusión.

 

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